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Zoom Música · Historia

Los Speakers: mil copias que cambiaron el rock colombiano

La historia de la banda que en el Bogotá de los sesenta pasó de imitar a los Beatles a grabar, de noche y con su propia plata, el primer disco psicodélico del país. Nadie lo compró. Hoy es una joya de culto.

  1. OrigenBogotá, 1964
  2. Años1964–1968
  3. GéneroBeat, garage, psicodelia
  4. Disco claveEn el maravilloso mundo de Ingesón (1968)
Zoom Music · History

Los Speakers: a thousand copies that changed Colombian rock

The story of the band that, in 1960s Bogotá, went from imitating the Beatles to recording, at night and with their own money, the country’s first psychedelic album. Nobody bought it. Today it’s a cult gem.

  1. OriginBogotá, 1964
  2. Years1964–1968
  3. GenreBeat, garage, psychedelia
  4. Key albumEn el maravilloso mundo de Ingesón (1968)
PorByRedacción ZoomZoom Editorial Team
LecturaReading time7 minutos7 minutes

En 1964, en Bogotá, el rock todavía se llamaba «música moderna» y sonaba sobre todo en discos importados. Ese año dos grupos de amigos, Los Dinámicos y Los Electrónicos, se juntaron y formaron una banda nueva. Le pusieron un nombre en inglés, como todo lo que sonaba a futuro: The Speakers.

Eran Humberto Monroy en el bajo, el español Rodrigo García en la guitarra líder, Fernando Latorre en la batería y Oswaldo Hernández y Luis Dueñas en las guitarras y las voces. Ese mismo año abrieron el concierto de Enrique Guzmán en Bogotá, y la prensa empezó a llamarlos «los Beatles colombianos».

Portada del primer disco, The Speakers (Sello Vergara): las fotos de la estación de La Sabana.

Los Beatles de Chapinero

Al principio eran exactamente eso. Tocaban versiones de los Beatles, de los Byrds y de Los Brincos, se vestían como los de Liverpool y se tomaron la foto de su primer disco en la estación de tren de La Sabana, con trajes y botines. Su primer éxito fue «El golpe del pájaro», una versión en español de «Surfin’ Bird».

Su casa era La Gioconda, en Chapinero, considerada la primera discoteca juvenil de Bogotá. Ahí ensayaban y tocaban para una generación que empezaba a dejarse el pelo largo. Con discos como La casa del sol naciente y Tuercas, tornillos y alicates se convirtieron en una de las bandas más populares de la escena, y en 1967 hicieron la que se considera la primera gira internacional de una banda de rock colombiana: tres meses en Ecuador.

De las versiones a las canciones propias

La banda cambió de integrantes —llegaron el baterista italiano Roberto Fiorilli y el guitarrista Óscar Lasprilla— y también de ambición. En 1967 grabaron The Speakers IV, su primer disco con canciones totalmente propias. Ya no querían sonar como los Beatles. Querían sonar como ellos mismos.

Según el musicólogo Egberto Bermúdez, la banda nunca tuvo productor ni director musical: lo que grababan respondía solo a sus gustos. Esa libertad los llevó al disco que los volvió leyenda.

La primera vez del rock colombiano

  • El primer disco con canciones totalmente propias (1967).
  • El primer disco independiente del país (1968).
  • El primer disco conceptual del rock colombiano (1968).
  • La primera gira internacional de una banda de rock colombiana (Ecuador, 1967).

Ingesón, de noche

Entre junio y septiembre de 1968, Monroy, García y Fiorilli se encerraron de noche en los estudios Ingesón, en Bogotá, que les prestó el crítico e ingeniero de sonido Manuel Drezner. Durante cuatro meses jugaron con todo lo que había: cintas al revés, loops, voces aceleradas, guitarras con fuzz. Entre canción y canción metieron ruidos de tren, una explosión y hasta una parodia de música de telenovela.

Cada uno escribió cuatro canciones, y se nota: García trajo influencias del Renacimiento y el Barroco, Fiorilli la crítica social y Monroy un tono pacifista y místico. El resultado fue En el maravilloso mundo de Ingesón, el primer disco conceptual del rock colombiano.

Fotos del folleto de Ingesón: la banda grabando en el estudio, 1968.

Un sello inventado y un teléfono como número de catálogo

Ninguna disquera quiso el disco. CBS, Philips, Sonolux y Bambuco lo rechazaron por caro y por poco comercial. Así que la banda lo pagó y lo sacó en un sello que no existía, Kris, con el nombre de una daga filipina. El número de catálogo era el teléfono de la casa de Fiorilli.

Imprimieron 1.000 copias con un folleto de 12 páginas de fotos, textos e ilustraciones. La carátula la dibujó Ricardo Cortázar: tres músicos de pelo largo y túnicas tocando en un estudio lleno de cintas y consolas. Un primer boceto con desnudos se descartó por miedo a la censura.

La carátula de En el maravilloso mundo de Ingesón (1968).

«Provocará amor o reacción, pero a nadie dejará indiferente».

Manuel Drezner sobre Ingesón, en El Espectador, 1968

El fracaso que se volvió culto

La prensa habló del disco, pero casi nadie lo compró. Para recuperar algo de la plata, Polydor lo editó en México en 1969, sin el arte original. Para entonces la banda ya se había separado: a finales de 1968 García volvió a España y cada uno siguió su camino.

Con los años, el disco que nadie quiso se convirtió en una referencia de la psicodelia latinoamericana. Coleccionistas de todo el mundo pagan fortunas por una copia original, hubo ediciones piratas en Inglaterra y Alemania, y en 2016 la revista Rolling Stone lo incluyó entre los grandes discos colombianos de la historia. En 2007, por sus 40 años, salió una reedición, y en 2022 el sello español Munster Records anunció otra, con la aprobación de García y Fiorilli.

Una de las ilustraciones del folleto de Ingesón, con un mensaje contra la guerra de Vietnam.

Lo que quedó después

Humberto Monroy siguió con Siglo Cero y Columna de Fuego, y en los setenta lideró Génesis, la banda que mezcló el rock con la música andina colombiana. Murió en 1992 y hoy se le recuerda como el patriarca del rock colombiano.

Cuando hoy una banda de Bogotá graba en su casa, se autoedita y saca un vinilo de pocas copias, está repitiendo, sin saberlo, lo que hicieron Los Speakers en 1968. Fueron los primeros en hacer las cosas a su manera. Y por eso todavía suenan.

El trío de la época de Ingesón, en 1968.

5 canciones para empezar

  1. El golpe del pájaroLa versión de «Surfin’ Bird» con la que todo empezó.
  2. La casa del sol nacienteEl clásico de The Animals, en español y a la colombiana.
  3. Tendrás mi amorUna canción propia de Monroy y García, de la época beat.
  4. NieblaMonroy con guitarra fuzz y efectos: el anuncio de lo que venía.
  5. En el maravilloso mundo de IngesónPara escucharlo completo, de principio a fin, como se hizo.

Escúchalos

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The Speakers · del disco La casa del sol naciente (1966) · Video de YouTube. Dale play para cargarlo.

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Discografía

1965The SpeakersSello Vergara
1966La casa del sol nacienteDiscos Bambuco
1966Tuercas, tornillos y alicatesDiscos Bambuco
1967The Speakers IVDiscos Bambuco
1968En el maravilloso mundo de IngesónKris

Las fechas de los primeros discos varían según la fuente.

Texto de la redacción de Zoom, noviembre de 2026.

Fuentes: Radio Nacional de Colombia: la reedición de Ingesón · Wikipedia: The Speakers · El Tiempo, Caja de resonancia: reedición de 2007 · The Rising Storm: Ingesón

In 1964 in Bogotá, rock was still called “modern music” and played mostly on imported records. That year two groups of friends, Los Dinámicos and Los Electrónicos, merged into a new band. They gave it an English name, like everything that sounded like the future: The Speakers.

They were Humberto Monroy on bass, Spaniard Rodrigo García on lead guitar, Fernando Latorre on drums, and Oswaldo Hernández and Luis Dueñas on guitars and vocals. That same year they opened for Enrique Guzmán in Bogotá, and the press started calling them “the Colombian Beatles.”

The cover of their first album, The Speakers (Sello Vergara): the photos at La Sabana station.

The Beatles of Chapinero

At first, that’s exactly what they were. They played covers of the Beatles, the Byrds and Los Brincos, dressed like the boys from Liverpool and shot their first album cover at La Sabana train station, in suits and boots. Their first hit was “El golpe del pájaro,” a Spanish-language version of “Surfin’ Bird.”

Their home was La Gioconda in Chapinero, considered Bogotá’s first youth discotheque. There they rehearsed and played for a generation that was starting to grow its hair long. With albums like La casa del sol naciente and Tuercas, tornillos y alicates they became one of the scene’s most popular bands, and in 1967 they made what’s considered the first international tour by a Colombian rock band: three months in Ecuador.

From covers to their own songs

The lineup changed —Italian drummer Roberto Fiorilli and guitarist Óscar Lasprilla joined— and so did the ambition. In 1967 they recorded The Speakers IV, their first album of entirely original songs. They no longer wanted to sound like the Beatles. They wanted to sound like themselves.

According to musicologist Egberto Bermúdez, the band never had a producer or musical director: what they recorded answered only to their own taste. That freedom led them to the album that made them legends.

Colombian rock’s firsts

  • The first album of entirely original songs (1967).
  • The country’s first independent album (1968).
  • The first concept album in Colombian rock (1968).
  • The first international tour by a Colombian rock band (Ecuador, 1967).

Ingesón, at night

Between June and September 1968, Monroy, García and Fiorilli shut themselves in at night at the Ingesón studios in Bogotá, lent to them by critic and sound engineer Manuel Drezner. For four months they played with everything there was: reversed tapes, loops, sped-up vocals, fuzz guitars. Between songs they added the sound of a train, an explosion and even a parody of soap-opera music.

Each wrote four songs, and it shows: García brought Renaissance and Baroque influences, Fiorilli social criticism and Monroy a pacifist, mystical tone. The result was En el maravilloso mundo de Ingesón, the first concept album in Colombian rock.

Photos from the Ingesón booklet: the band recording in the studio, 1968.

An invented label and a phone number for a catalog number

No record company wanted it. CBS, Philips, Sonolux and Bambuco turned it down as too expensive and not commercial enough. So the band paid for it and released it on a label that didn’t exist, Kris, named after a Philippine dagger. The catalog number was Fiorilli’s home phone number.

They pressed 1,000 copies with a 12-page booklet of photos, texts and illustrations. Ricardo Cortázar drew the cover: three long-haired musicians in robes playing in a studio full of tapes and consoles. An early sketch with nudes was dropped for fear of censorship.

The cover of En el maravilloso mundo de Ingesón (1968).

“It will provoke love or rejection, but it will leave no one indifferent.”

Manuel Drezner on Ingesón, in El Espectador, 1968

The flop that became a cult

The press covered it, but almost no one bought it. To recoup some of the money, Polydor released it in Mexico in 1969, without the original artwork. By then the band had split: in late 1968 García went back to Spain and everyone went their own way.

Over the years, the album nobody wanted became a landmark of Latin American psychedelia. Collectors around the world pay fortunes for an original copy, there were bootlegs in England and Germany, and in 2016 Rolling Stone included it among the great Colombian albums of all time. A 40th-anniversary reissue came out in 2007, and in 2022 Spanish label Munster Records announced another, approved by García and Fiorilli.

One of the illustrations in the Ingesón booklet, with a message against the Vietnam War.

What came after

Humberto Monroy went on with Siglo Cero and Columna de Fuego, and in the seventies led Génesis, the band that blended rock with Colombian Andean music. He died in 1992 and is remembered today as the patriarch of Colombian rock.

When a Bogotá band today records at home, self-releases and presses a small run of vinyl, it’s repeating, without knowing it, what Los Speakers did in 1968. They were the first to do things their own way. That’s why they still sound alive.

The trio of the Ingesón era, in 1968.

5 songs to start with

  1. El golpe del pájaroThe “Surfin’ Bird” cover where it all began.
  2. La casa del sol nacienteThe Animals classic, in Spanish and Colombian style.
  3. Tendrás mi amorAn original by Monroy and García, from the beat era.
  4. NieblaMonroy with fuzz guitar and effects: a sign of what was coming.
  5. En el maravilloso mundo de IngesónTo be heard in full, start to finish, as it was made.

Listen to them

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The Speakers · from the album La casa del sol naciente (1966) · YouTube video. Press play to load it.

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Discography

1965The SpeakersSello Vergara
1966La casa del sol nacienteDiscos Bambuco
1966Tuercas, tornillos y alicatesDiscos Bambuco
1967The Speakers IVDiscos Bambuco
1968En el maravilloso mundo de IngesónKris

Dates for the early albums vary by source.

Written by the Zoom editorial team, November 2026.

Sources: Radio Nacional de Colombia: la reedición de Ingesón · Wikipedia: The Speakers · El Tiempo, Caja de resonancia: reedición de 2007 · The Rising Storm: Ingesón